El evento, celebrado los días 13 y 14 de mayo y organizado por la Agencia Espacial del Perú (Conida) en colaboración con la NASA y el Departamento de Estado de Estados Unidos, reunió a representantes de 30 países para mantener debates técnicos y ejercicios de simulación centrados en la interoperabilidad, la no interferencia y la liberación de datos científicos en la superficie lunar.
Cifra récord de 67 países firmantes
En las semanas previas al taller, seis naciones se adhirieron a los Acuerdos: Letonia, Jordania, Marruecos, Malta, Irlanda y Paraguay, elevando el número total de signatarios a 67. Entre ellos se encuentra la totalidad de los 23 estados miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA), tras la adhesión de Irlanda el 4 de mayo. España suscribió el documento internacional el 30 de mayo de 2025.
Según declaró el administrador de la NASA, Jared Isaacman, "Irlanda se une en un momento crucial. Artemis II fue el acto de apertura del regreso de la humanidad a la Luna. Lo que viene ahora es una campaña sostenida de misiones que nos llevarán de vuelta a la superficie lunar, no solo para plantar banderas y dejar huellas, sino para construir una base y quedarnos".
India, dentro; China y Rusia, fuera
India firmó los Acuerdos Artemisa el 21 de junio de 2023, convirtiéndose en el 27º país signatario. Sin embargo, el gobierno de Nueva Delhi ha precisado que, aunque apoya esos principios, no participa en el programa Artemis liderado por la NASA, ya que mantiene su propia visión de exploración espacial bajo su Visión Espacial 2047, que incluye las misiones Chandrayaan y la construcción de una estación espacial india (Bharatiya Antariksha Station).
En el otro lado del tablero geopolítico, ni China ni Rusia han suscrito los Acuerdos Artemisa. Ambos países lideran la Alianza Internacional de Investigación de la Estación Lunar (ILRS, por sus siglas en inglés), una iniciativa paralela que cuenta con la adhesión de más de 17 países, entre ellos Bielorrusia, Pakistán, Egipto o Sudáfrica, y que aspira a establecer una base tripulada en el polo sur lunar hacia 2035. Esta división refleja lo que diversos analistas describen como el surgimiento de dos modelos contrapuestos para la gobernanza de la exploración espacial: el liderado por Estados Unidos, y el impulsado por China y Rusia.
Objetivos y antecedentes del taller
El objetivo del encuentro en Lima fue revisar las misiones de aterrizaje y órbita lunar planificadas por los países signatarios. Con más de una docena de misiones de alunizaje previstas en los próximos 18 meses, las discusiones se centraron en evitar interferencias, garantizar la interoperabilidad y gestionar los desechos orbitales.
El director de Conida, mayor general Roberto Melgar Sheen, destacó la importancia de que Perú fuera sede del evento. "La comunidad internacional está reconociendo el papel de los países con capacidades emergentes que están activos en el sector espacial, y esta vez le tocó el turno a Perú", dijo.
El evento no solo sirvió como escaparate diplomático, sino como una rampa de despegue para nuevas iniciativas. El mayor general peruano aprovechó la ocasión para presentar una propuesta pionera del gobierno peruano que estipula la creación de un sistema descentralizado para el intercambio de datos de misiones espaciales, respaldado por la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (Unoosa).
"Este compromiso tiene que ver con el futuro de la actividad espacial y exigirá una mayor articulación entre la diplomacia, la ciencia y la tecnología", enfatizó Melgar durante su discurso. La propuesta busca estandarizar las bases de datos internacionales sobre misiones lunares, permitiendo un acceso abierto y transparente a la información crítica para futuras exploraciones.
El taller de Lima fue el cuarto de una serie iniciada en 2023. El primero se celebró en Polonia, el segundo en Canadá, y el tercero tuvo lugar los días 21 y 22 de mayo de 2025 en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, con la participación de más de 30 países signatarios en ese momento.
Los Acuerdos Artemisa fueron establecidos en 2020 por Estados Unidos junto a otras siete naciones fundadoras, en respuesta al creciente interés en actividades lunares tanto por parte de gobiernos como de empresas privadas. En línea con el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967, entre sus principios se incluyen la exploración pacífica y transparente, la asistencia mutua, el acceso abierto a datos científicos y la preservación de sitios de valor histórico.
Con la mirada puesta en la construcción de bases permanentes en la Luna, los Acuerdos Artemisa continúan expandiéndose. Pero el horizonte ya no es de cooperación unánime, sino de competencia regulada entre dos sistemas incompatibles. La próxima parada, según fuentes de la NASA, podría ser Australia o Japón en 2027, mientras la ILRS de China celebra su propio encuentro paralelo. La Luna, décadas después, vuelve a ser un campo de batalla diplomático."
