viernes, 29 de mayo de 2026
EDITORIAL: ¿JAPON DEBATE ARTICULO 9? Por IA Gémini de Google & Hans Alejandro Gamboa Rengifo de los Brigadistas Jurídicos de Colombia Latinoamérica
UK-JAPAN RENKEI Early Career Researcher Collaboration Lab
In recent years, “space” has gained renewed importance as a frontier of human activity, extending beyond outer space to include ocean space and cyberspace. Advances in satellite and rocket technology have made outer space essential for areas such as communications, navigation, and disaster monitoring, while also creating challenges including orbital congestion, safety, and liability. Similarly, developments in marine science and technology have opened access to deep-sea resources, raising urgent questions about environmental protection and ocean governance. Cyberspace, a defining domain of the twenty-first century, offers vast opportunities but also prompts global debate over how it should be governed across borders.
Against this backdrop, the RENKEI Collaboration Lab 2026 will explore the opportunities and responsibilities associated with these three “spaces”. Through a series of workshops, participants will examine current developments and consider the future direction of these domains in the century ahead.
Workshop 1: Marine Studies
“How do we see the Ocean space through different lenses?”
Session overview: The purpose of this session is to better understand where the perceptions of ocean space converge or diverge among biologists, ecologists, coastal/ocean modelers, and other research communities. The ocean is a dynamic and largely unexplored environment that is highly interconnected to many systems. This session brings together biologists, ecologists, ocean and coastal modelers, and other research communities to explore how different disciplines perceive and conceptualize ocean space. How can we integrate these diverse perspectives into a unified understanding of the ocean? Through shared discussions, we aim to uncover where these perceptions between various researchers converge or diverge and how to obtain a comprehensive insight of the changing ocean.
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Workshop 2: International Law
“Human Utilization of New Spaces – Beyond the Boundaries of National Jurisdiction”
This session examines the legal evolution and structural limitations of governing realms beyond national sovereignty: outer space, areas beyond national jurisdiction in the oceans (the high seas and the deep seabed), and cyberspace. While often termed “global commons,” these domains operate under diverse norms—from traditional freedoms and the common heritage principle to emerging rules on digital sovereignty—challenging unified regulation. The inquiry focuses on inherent constraints of rules reflected in instruments like the UN treaties on outer space, the United Nations Convention on the Law of the Sea (UNCLOS), and the UN Group of Governmental Experts (GGE) and Open-ended Working Group (OEWG) on cyberspace. It addresses the regulation of state and non-state actors, evaluating challenges like attributing legal responsibility and ensuring compliance where boundaries are blurred. The session aims to clarify structural gaps and balance state interests with the collective preservation of these vital spaces.
Workshop 3: Aerospace
“Sustainable and Scalable Space Development and Utilization”
Session overview: The goal of this session is to define a cross-disciplinary roadmap for advancing sustainable space activities through next-generation technologies, including On-Orbit Servicing (OOS). As global space activities expand through public–private partnerships, orbital environments are becoming increasingly congested and complex. Achieving long-term sustainability while advancing the space economy requires transformative innovation. OOS technologies have been attracting increasing global attention in recent years as a key enabler of safe, efficient, and scalable space operations. The session highlights the technical advancement of compact, high-performance servicing platforms with advanced autonomy and mobility, focusing on key spacecraft technologies such as satellite systems, space robotics, propulsion, space communications. These systems enable refuelling, repair, replacement, assembly, and in-space manufacturing—unlocking new operational models in Earth orbit and beyond. The session also explores the integration of space life sciences, materials science, and artificial intelligence to expand practical space utilization. Through collaboration among academia, industry, startups, and public institutions, the session presents a vision for accelerating deployment, fostering industrial co-creation, and building a sustainable space ecosystem." link
La luna patrimonio común de la humanidad según tratado del espacio Ultraterrestre de 1967 Constitución del derecho espacial moderno.
La nueva carrera espacial entre Estados Unidos, China y otras potencias ha vuelto a plantear la pregunta de a quién pertenece realmente la Luna. Aunque hay muchos que creen que ninguna nación podría reclamar como suya el satélite terrestre, la legislación espacial internacional es mucho más compleja de lo que parece.
El Tratado del Espacio Exterior
La base legal que regula actualmente la propiedad de la Luna es el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre firmado en 1967 y es considerado como la constitución del derecho espacial moderno. El acuerdo fue impulsado durante la Guerra Fría por Estados Unidos, la Unión Soviética y Reino Unido para evitar tener conflictos territoriales fuera de la Tierra.
Este tratado establece claramente que ningún Estado puede apropiarse de la Luna ni de otros cuerpos celestes, mediante soberanía, ocupación o cualquier otro método. Es decir, ningún país puede declarar oficialmente que la Luna le pertenece.
Esta norma impidió a Estados Unidos reclamar la Luna tras las misiones de Apolo o que la Unión Soviética hiciera lo mismo con sus programas espaciales. Actualmente, más de 110 países forman parte del tratado internacional.
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La Luna es considerada patrimonio común de la humanidad. El problema principal aparece cuando se habla de la explotación económica de los recursos naturales. En 1979 se firmó el llamado Acuerdo de la Luna, que es un tratado que intentó regular la explotación tanto minera como científica del satélite. El documento defendía que los recursos lunares debían beneficiar a toda la humanidad y no solo a unos pocos países o empresas privadas pese a la negatividad de las superpotencias.
Estados Unidos y China
Estados Unidos ha llevado a cabo el programa Artemis junto a la NASA y varios aliados internacionales con el objetivo de poder regresar a la Luna y establecer una presencia permanente en los próximos años.
China, por su parte, se encuentra desarrollando su propio programa lunar con planes para construir una estación científica internacional junto a Rusia. Pekín pretende enviar astronautas a la superficie lunar antes de 2030. link
lunes, 25 de mayo de 2026
Acuerdos Artemisa 2026: IV taller celebrado en Perú
El evento, celebrado los días 13 y 14 de mayo y organizado por la Agencia Espacial del Perú (Conida) en colaboración con la NASA y el Departamento de Estado de Estados Unidos, reunió a representantes de 30 países para mantener debates técnicos y ejercicios de simulación centrados en la interoperabilidad, la no interferencia y la liberación de datos científicos en la superficie lunar.
Cifra récord de 67 países firmantes
En las semanas previas al taller, seis naciones se adhirieron a los Acuerdos: Letonia, Jordania, Marruecos, Malta, Irlanda y Paraguay, elevando el número total de signatarios a 67. Entre ellos se encuentra la totalidad de los 23 estados miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA), tras la adhesión de Irlanda el 4 de mayo. España suscribió el documento internacional el 30 de mayo de 2025.
Según declaró el administrador de la NASA, Jared Isaacman, "Irlanda se une en un momento crucial. Artemis II fue el acto de apertura del regreso de la humanidad a la Luna. Lo que viene ahora es una campaña sostenida de misiones que nos llevarán de vuelta a la superficie lunar, no solo para plantar banderas y dejar huellas, sino para construir una base y quedarnos".
India, dentro; China y Rusia, fuera
India firmó los Acuerdos Artemisa el 21 de junio de 2023, convirtiéndose en el 27º país signatario. Sin embargo, el gobierno de Nueva Delhi ha precisado que, aunque apoya esos principios, no participa en el programa Artemis liderado por la NASA, ya que mantiene su propia visión de exploración espacial bajo su Visión Espacial 2047, que incluye las misiones Chandrayaan y la construcción de una estación espacial india (Bharatiya Antariksha Station).
En el otro lado del tablero geopolítico, ni China ni Rusia han suscrito los Acuerdos Artemisa. Ambos países lideran la Alianza Internacional de Investigación de la Estación Lunar (ILRS, por sus siglas en inglés), una iniciativa paralela que cuenta con la adhesión de más de 17 países, entre ellos Bielorrusia, Pakistán, Egipto o Sudáfrica, y que aspira a establecer una base tripulada en el polo sur lunar hacia 2035. Esta división refleja lo que diversos analistas describen como el surgimiento de dos modelos contrapuestos para la gobernanza de la exploración espacial: el liderado por Estados Unidos, y el impulsado por China y Rusia.
Objetivos y antecedentes del taller
El objetivo del encuentro en Lima fue revisar las misiones de aterrizaje y órbita lunar planificadas por los países signatarios. Con más de una docena de misiones de alunizaje previstas en los próximos 18 meses, las discusiones se centraron en evitar interferencias, garantizar la interoperabilidad y gestionar los desechos orbitales.
El director de Conida, mayor general Roberto Melgar Sheen, destacó la importancia de que Perú fuera sede del evento. "La comunidad internacional está reconociendo el papel de los países con capacidades emergentes que están activos en el sector espacial, y esta vez le tocó el turno a Perú", dijo.
El evento no solo sirvió como escaparate diplomático, sino como una rampa de despegue para nuevas iniciativas. El mayor general peruano aprovechó la ocasión para presentar una propuesta pionera del gobierno peruano que estipula la creación de un sistema descentralizado para el intercambio de datos de misiones espaciales, respaldado por la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Ultraterrestre (Unoosa).
"Este compromiso tiene que ver con el futuro de la actividad espacial y exigirá una mayor articulación entre la diplomacia, la ciencia y la tecnología", enfatizó Melgar durante su discurso. La propuesta busca estandarizar las bases de datos internacionales sobre misiones lunares, permitiendo un acceso abierto y transparente a la información crítica para futuras exploraciones.
El taller de Lima fue el cuarto de una serie iniciada en 2023. El primero se celebró en Polonia, el segundo en Canadá, y el tercero tuvo lugar los días 21 y 22 de mayo de 2025 en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, con la participación de más de 30 países signatarios en ese momento.
Los Acuerdos Artemisa fueron establecidos en 2020 por Estados Unidos junto a otras siete naciones fundadoras, en respuesta al creciente interés en actividades lunares tanto por parte de gobiernos como de empresas privadas. En línea con el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967, entre sus principios se incluyen la exploración pacífica y transparente, la asistencia mutua, el acceso abierto a datos científicos y la preservación de sitios de valor histórico.
Con la mirada puesta en la construcción de bases permanentes en la Luna, los Acuerdos Artemisa continúan expandiéndose. Pero el horizonte ya no es de cooperación unánime, sino de competencia regulada entre dos sistemas incompatibles. La próxima parada, según fuentes de la NASA, podría ser Australia o Japón en 2027, mientras la ILRS de China celebra su propio encuentro paralelo. La Luna, décadas después, vuelve a ser un campo de batalla diplomático."
miércoles, 6 de mayo de 2026
EEUU Malta e Irlanda firman los Acuerdos de Artemisa sobre la exploración y los usos pacíficos del espacio ultraterrestre. La ceremonia de firma tuvo lugar en Washington en presencia del administrador de la NASA, Jared Isaacman.
A la ceremonia, celebrada en Kalkara, Malta, asistieron el embajador de Estados Unidos, Somers Farkas, y el representante de la NASA en Europa. Gregory Mann, junto con el Ministro de Asuntos Exteriores y Turismo de Malta, Ian BorgEl mismo día, el Ministro irlandés de Empresa, Turismo y Empleo, Pedro Burke, firmó los Acuerdos en nombre de la República de Irlanda. La ceremonia de firma tuvo lugar en Washington en presencia del Administrador de la NASA, Jared isaacmany del Jefe de Gabinete del Subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, William Cappelletti."
lunes, 20 de abril de 2026
Fuerza Espacial de EEUU se abre a la competencia en el programa de vigilancia Andromeda
En lugar de adjudicar un único programa, el Comando de Sistemas Espaciales está creando un grupo de múltiples proveedores que competirán por órdenes de trabajo a lo largo del tiempo; una estructura que refleja un cambio más amplio hacia estrategias de compra más distribuidas y competitivas en el sector espacial militar.
Junto a contratistas consolidados como Lockheed Martin, Northrop Grumman, L3Harris Technologies y BAE Systems, participan diversas empresas nuevas o no tradicionales, entre ellas Anduril Industries, Astranis, Intuitive Machines, Quantum Space, Redwire, Sierra Space, True Anomaly y Turion Space, además de Space Mission Systems, General Atomics Electromagnetic Systems y Millennium Space Systems.
El programa Andromeda se centra en el conocimiento del dominio espacial: la capacidad de rastrear e interpretar las actividades de otros satélites en órbita. La primera orden de trabajo se centrará en las naves espaciales que operan en órbita geoestacionaria, a unos 35.000 kilómetros sobre la Tierra, donde se encuentran los satélites de comunicaciones y alerta de misiles más importantes del ejército estadounidense.
Estos sistemas suelen describirse como plataformas de “vigilancia vecinal” en órbita. Maniobran cerca de otras naves espaciales, las inspeccionan y monitorizan cualquier comportamiento inusual o potencialmente hostil, proporcionando un nivel de detalle que los sensores terrestres no pueden igualar.
Los nuevos satélites formarán parte de un programa conocido como RG-XX (Reconocimiento y Vigilancia Geoestacionaria), cuyo objetivo es reemplazar la flota actual del Programa de Conciencia Situacional Espacial Geoestacionaria (GSSAP). Los satélites GSSAP son muy capaces, pero costosos y de número limitado, por lo que las autoridades han estado buscando maneras de desplegar más sistemas que puedan actualizarse con mayor frecuencia. La órbita geoestacionaria se está volviendo más activa y disputada, y las maniobras de los satélites chinos están atrayendo una mayor atención por parte de los planificadores estadounidenses. La necesidad de mantener una visión continua y detallada de ese entorno está impulsando la demanda de modelos de adquisición más flexibles y competitivos."
martes, 10 de agosto de 2021
Reciclaje espacial en el derecho espacial
jueves, 14 de octubre de 2010
Antecedentes jurídicos del derecho ultraterrestre
- La cooperación internacional para el uso del espacio ultraterrestre
- La difusión de información
- El estímulo a la investigación
- La creación de programas de cooperación técnica
- El desarrollo del derecho espacial internacional
- La Subcomisión de Asuntos Científicos y Técnicos, que en la actualidad tiene estos cometidos: la investigación astronómica, la exploración planetaria, la actividad espacial relativa al medio ambiente en la Tierra, el uso de fuentes de energía nuclear en el espacio ultraterrestre, la teleobservancia de la Tierra vía satélite, los sistemas de transporte espacial y los deshechos espaciales.
- La Subcomisión de Asuntos Jurídicos que se ocupa de los siguientes aspectos: la delimitación y definición del espacio ultraterrestre, los medios para garantizar la utilización racional y equitativa de la órbita geoestacionaria y el seguimiento de la situación actual de los cinco instrumentos jurídicos internacionales que rigen el espacio ultraterrestre.[6]
“El espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes podrán ser libremente explorados y utilizados por todos los estados, en condiciones de igualdad y en conformidad con el derecho internacional publico”[8] Asi, la Asamblea General de la ONU en la cual, se reconoce la posibilidad de exploración y libre utilización del espacio y los cuerpos celestes por todos los Estados, respetando la Ley internacional, sin posibilidad de apropiación. El reconocimiento de la aplicación del Derecho internacional, incluida la Carta de la ONU, al espacio exterior y los cuerpos celestes y principios básicos a los que deben añadirse dos de la declaración de los principios jurídicos adoptada por la Asamblea General el 13 dic. 1963 (resolución de 1962): deber de explorar y la utilizar el espacio en beneficio de toda la Humanidad y deber de que los Estados consideren a los astronautas como enviados de la Humanidad, Un acuerdo importante en el año de 1967 fue el de “salvamento” para prestar ayuda y devolución de astronautas o la restitución de objetos lanzados al espacio. De esta manera es como el régimen jurídico del espacio ultraterrestre contenido en la declaración de las naciones unidas, fue confirmado en 1967 por el tratado sobre “ los principios que deben regir la actividad de los estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluido la luna y otros cuerpos celestes” reiterando aspectos como la no utilización de este recurso no es suceptible de apropiación por parte de ningún estado destacando el derecho universal de todos en su exploración y utilización, limitando al estado en su responsabilidad, asi se hubiere realizado atraves de terceros. Otra de las disposiciones de este tratado es la obligatoriedad de consultas internacionales en caso de que algún estado tenga algún motivo para sospechar de actividades en contra de estos propósitos en la utilización y exploración por parte de algún estado en particular. Destacando en el espíritu del instrumento jurídico el objetivo utilizar este recurso en beneficio de la humanidad entera y de los estados en su conjunto, aclarando que es de obligatorio cumplimiento el pretar ayuda a astronautas es risgo o en peligro por ser catalogados como “representantes de la humanidad”[9] Fue asi comoen el año de 1968 se realiza la Primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Exploración del Espacio), UNIESPACE. En la cual se analizaron los beneficios prácticos de la exploración espacial y la investigación, y el posible aprovechamiento de los países en desarrollo o no espaciales de las mismas[10] El 27 de diciembre de 1970 la asamblea general de las naciones unidas se reuni nuevamente para ampliar la discusión de temas concernientes a la exploración espacial, aprobando la resolución 2.749 con 108 votos a favor, cero en contra y 14 abstenciones. Tal resolución contiene los límites generales de la exploración y utilización del espacio celeste, que empieza cuando termina la jurisdicción nacional de cada Estado y se entiende como un recurso universal, no sujeto a apropiación ni estatal ni particular y en pro del beneficio de la humanidad en general. “La base del océano, el piso del mismo y el subsuelo que se encuentra mas allá de los límites de la jurisdicción nacional, como también los recursos que allí se encuentran son patrimonio común de la humanidad. Tal área no estará sujeta a la apropiación por medio alguno por parte de estados o personas… Y ningún Estado pretenderá o ejercerá…derechos de soberanía sobre ninguna de estas áreas”.[11] Sin embargo persistió la inquietud de: ¿en cabeza de quien y que derecho sería el más conveniente aplicar, o si con relación a la evolución de estos nuevos hechos o sucesos que obligan a la misma ciencia a subdividirse y especializarse?, estas y muchas más inquietudes dejo entre ver, la necesidad jurídica de definirse una nueva rama o especialización jurídica que afrontara dicha insuficiencia. Uno de los aspectos mas importantes de esta discusión es definir lo universal y lo particular del recurso, para lo cual durante mucho tiempo se tomo por analogía el mismo derecho que se reclama sobre el mar. Al respecto Grotius diría en el siglo XVII “debido a que el océano, como el aire es imposible de medir, no puede asignársele a la posesión de ninguna nación en particular” esto contrasta con el hecho de que en la tierra aunque existan recursos que son de aprovechamiento común, pero muchos Estados y particulares continúan luchando y compiten por su control y explotación como bienes privados. Debate que pese a haberse aclarado en la conferencia sobre derechos del mar de las naciones unidas en la década de los 70´s sobre el objetivo en pro de beneficio común de los recursos naturales, la injerencia de estos entes privados a mantenido viva esta discusión que apoya la privatización de tales conceptos y así poderse abrogar el derecho sobre los mismos, o a través de una concesión a un tercero que entregaría cada Estado, si sus pretensiones algún día llegan a tener aceptación. “La actividad aeronáutica, atravesó, desde sus albores a la actualidad, dos etapas bien diferenciadas: la aerostática y la aerodinámica. (Para los autores monistas, que consideran que el Derecho Aeronáutico y el Espacial constituyen una rama única, habría una tercera etapa: la espacial. Desde luego que los dualistas, al defender la autonomía del Derecho Espacial frente al Aeronáutico, niegan esta tercera etapa como parte integrante en la evolución de éste.”[12] Ya seria para el año de 1971 cuando se realiza la convención “ sobre responsabilidad", Con relación a los daños causados por objetos espaciales. En el año de 1974 se firma el convenio sobre “ registro", de 1974. Se trata de un acuerdo registro y verificación de objetos lanzados al espacio. A través del citado registro todos los Estados que lanzan objetos al espacio proporcionarán a la Organización información al respecto. [13]Firmandose cinco años después el acuerdo “sobre la Luna" en 1979. Definiendo que debe regir las actividades de los Estados en la Luna y en otros cuerpos celestes. En el mismo, se desarrollan los principios básicos del Tratado de 1966 -relativos a la Luna y cuerpos celestes- y se establece la regulación de la futura exploración y explotación de los recursos naturales que allí se encuentren. La Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre, con sede en Viena, actúa como secretaría de la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos, y colabora con los países de economías débiles en pro del desarrollo sostenible. Entre sus cometidos destacaremos los siguientes:
Ya para el año de 1982 cuando se realizaría la segunda conferencia de UNISPACE, Reflejó el creciente interés de todas las naciones por el espacio ultraterrestre, evaluó el estado de la ciencia y la tecnologías espaciales y su aplicación al desarrollo, y examinó los programas de cooperación internacional en materia espacial.[14] Definiendo para el año de 1986 los "Principios relativos a la teleobservación de la Tierra desde el espacio", La teleobservación del planeta deberá llevarse a cabo en favor de toda la comunidad internacional. Esa práctica científica tendrá que velar por la soberanía de todos los Estados y pueblos sobre sus propios recursos naturales, así como respetar los derechos e intereses de otros Estados. Deberá utilizarse para la protección del medio ambiente y para la mitigación de los desastres naturales. Sin embargo seria para el año de 1992 cuando la asamblea general de las naciones unidas definiera los Principios sobre el uso de fuentes de energía nuclear en el espacio ultraterrestre", Proporciona pautas para el uso seguro de la energía nuclear, notifica posibles riesgos de reentrada de material radiactivo a la Tierra , y que en el uso de dicha energía en misiones espaciales debe basarse en la evaluación de su grado de peligrosidad.[15] Uno de los aspectos mas importantes que se discutiera en la "Declaración sobre la cooperación internacional en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre en beneficio e interés de todos los Estados, teniendo especialmente en cuenta las necesidades de los países en desarrollo", de 1996. Esta cooperación se estipulará en función de las necesidades e intereses de los países que estén involucrados en un proyecto conjunto, que libremente determinarán los diferentes aspectos de su participación. Ya seria para el año de 1999, cuando se realizara la ultima conferencia del siglo XX de UNISPACE III. Implicó a industrias, organizaciones intergubernamentales y ONGs del sector espacial, con el propósito de fomentar el uso de la tecnología espacial para resolver problemas regionales y mundiales y hacer accesibles las investigaciones espaciales en pro del desarrollo.[16] |